lunes, 13 de junio de 2016

Mi colección en Bluray

https://youtu.be/b3639VhjhPE

miércoles, 8 de junio de 2016

martes, 29 de diciembre de 2015

Un Adiós a mi Abuelo



Como he comentado no hace mucho en redes sociales, ha fallecido mi abuelo. El pasado 27 de diciembre, por la mañana, nos dejaba Juan de Mata Usero Poyatos, mi querido abuelo, del que tanto he heredado y al que tanto quiero. Una de las personas a las que más admiro del mundo, a la que debo muchas cosas de quién soy hoy día y a la que debo unas palabras de despedida, antes de que pase demasiado tiempo, ahora que los recuerdos están a flor de piel y uno tiene las emociones cercanas y vívidas en la memoria. Lo primero, agradecer a los amigos, familiares, lectores y completos desconocidos, las muestras de cariño y aprecio, públicas y privadas, que han hecho más llevadera la situación. Hay gente muy especial que han conseguido arrancarme una sonrisa en los momentos más duros, y eso se agradece mucho en estas circunstancias. También asegurar a todos ellos que me encuentro bien, en paz, porque era algo que ya esperábamos por diversos motivos. Llevaba días grave en el hospital y tenía 98 años recién cumplidos el pasado 17 de diciembre. 98 años, que se dice pronto. Tenía ya hasta bisnietas, aunque muchas veces le costaba reconocernos. Y estuvo en la guerra, en el bando republicano, haciendo zanjas y trincheras en Madrid… Fue una de las personas más buenas, honestas, tercas, trabajadoras, cariñosas y brutas (y esto último lo digo con todo el cariño y respeto del mundo, creedme) que he conocido. Posiblemente a la que más he admirado, y seguramente de las que más echaré de menos en mi vida. Así que disculpadme si me pongo algo ñoño en estas líneas. Él lo merece y se me saltan las lágrimas al recordarle.

Pasó su vida entera trabajando, de sol a sol, hasta que la edad le pudo a las ganas y las piernas ya no le aguantaban. Luego nos dejó mi abuela, y ya no volvió a ser lo mismo. Pero la cabeza se me llena de recuerdos, de historias vividas con él, de anécdotas pasadas de generación en generación, de su mirada noble, de sus ideales políticos que hemos heredado, por ejemplo, mi hermano y yo. De la nostalgia que tenía por su pueblo, Cabezarrubias del Puerto en Ciudad Real, cada vez que estaba lejos de allí. Sus gallinas, su patio, sus olivos… sobre todo sus olivos, aquellos que ya no podía cuidar, pero que cuando le llevaban de visita se ponía a podar con 90 años. Y a ver quién se lo impedía. En el pueblo su rutina suponía levantarse al alba, con las gallinas, encargarse de sus labores, jugar la partida de truque (un juego de cartas de mi pueblo que nunca llegué a entender), acostarse y vuelta a empezar. En Madrid, donde también tenía casa, se marchitaba desde siempre. Nada más llegar… Era un hombre de campo… de olor a sudor y trabajo, a colonia de hombres, a camisa limpia, al cariño infinito que tenía por nosotros, sus nietos. Nunca le vi beber más que una caña de cuando en cuando o similares, ni le vi fumar jamás, algo que siempre me echaba en cara, aunque sé, porque él me lo contó, que en sus tiempos en Tetuán, con el servicio militar, fumó. Era sencillo y humilde, aunque provocarle era tentar a la suerte. No porque fuese violento, aunque en la posguerra… eran otros tiempos. Era… no convenía apostar contra él. Hasta mi tío, mientras cerraban su tumba hoy, ha dicho a los albañiles “Cerradla bien, que Juan de Mata es capaz de salirse si no…”. Un comentario lleno de cariño para recordar el carácter de un hombre muy especial…

La mejor forma de entenderlo, que os cuente un par de anécdotas. Por ejemplo, cómo acabó en la guerra. Corría el año 36, y mi abuelo, con 19 años, estaba en el campo, llevando una mula (creo que era una mula, o un burro quizá) llevaba la comida y los aperos a su padre en el campo, con su hermana y mi bisabuela. Pasaban por la vieja estación de tren, que ahora es una casa rural, y el tren llevaba soldados a Madrid. Él conocía a varios, así que saludó y charló con ellos, que le dijeron que por qué no se iba a la guerra, con ellos. Pagaban bien al parecer. Y él no podía. Era demasiado joven, tenía que llevar las cosas a su padre… “Lo que te pasa es que no tienes cojones”. Acabáramos. Hasta ahí podíamos llegar. Mi abuelo ató el animal a un árbol, se subió al tren arrastrando a su hermana hasta que le soltó, que intentaba sujetarle, y no apareció hasta que todo acabó. No tenía cojones, Juan de Mata. No. Ay, señor… Luego, como me contaba, con sus antecedentes no le dejaron coger un arma, y le pusieron en zapadores, a hacer trincheras, donde un médico de su pueblo le enseñó a leer y escribir. Luego acabó la guerra, y pasó dos años en el penal de Ocaña, sin saber si le iban a fusilar o no cada mañana, comiendo sobras, sobreviviendo… Luego de vuelta a casa, tuvo que hacer el servicio militar en Marruecos, con los Regulares de Tetuán, si no me han contado mal esa historia, donde tampoco le pusieron las cosas fáciles.

Otra más para la galería. Llevando ovejas a esquilar, con las patas atadas, un tipo más grande que él le dijo que cómo las llevaba de una en una, que si no podía con ellas. Que él era capaz de llevar dos a la vez, una en cada brazo. A 50 o 60 kilos la oveja, ya era peso para asustar a cualquiera. Pero mi querido abuelo le dijo que si el otro llevaba dos, él era capaz de llevarlas de tres en tres. ¿Cómo? Fácil, una en cada brazo y la otra con los dientes, cogiéndola de la cuerda con la boca. Y las llevó. Y ganó la apuesta. También estaba aquella vez que un señorito se le intentó colar para coger agua del pilar… y le arrancó la oreja de un bocado, un movimiento que luego Mike Tyson le copió a mi abuelo… O cuando, con casi 80 años, le dijeron en un bar de Madrid que estaba mayor, y ni corto ni perezoso me cogió del cinturón y me levantó en vilo, a mis 16 años y con 75 kilos que pesaba yo… Podéis haceros una idea del carácter especial de mi abuelo, y por qué decía que era bruto. Y por qué lo digo con todo el cariño del mundo y con una sonrisa en los labios. Quizá mis torpes palabras no sirvan para dejarlo claro, pero sentía y siento devoción por él. Pese a verle los últimos años

Por eso sé que hoy hemos enterrado a una persona tan especial para mí, que el hueco que deja no podrá ser llenado. Que la nostalgia me llenará de recuerdos, pero también que he tenido la suerte de tenerle en mi vida durante más de 35 años, y me alegro por ello. Es una despedida, pero me quedo con su memoria, con su cariño, con sus frases (blasfemias que no puedo repetir aquí, por respeto, o aquél “No hay nada más tonto que un obrero de derechas”). Me quedo con la tristeza de no volver a verle, ni oírle decirme que era un tío grande, pero me quedo con la calma de saber que le tuve y que siempre le llevaré conmigo, a donde quiera que vaya. En todo tiempo y lugar, estará conmigo. No sólo corre por mis venas su sangre, sino que en mí, en todos los que le conocimos, vive su recuerdo, sus historias, su pequeña leyenda. Hoy antes del entierro, hemos ido a sus olivos, mi hermano y yo, para coger unas ramitas con las que enterrarle. Un pedazo de la tierra a la que tanto quería y de esos árboles por los que sentía ese especial cariño que sólo un hombre de campo puede sentir. Va por ti abuelo, descansa en paz junto a la abuela, desde donde puedes ver tus olivos, y sentirlos a tu lado, con la conciencia tranquila de saber que nosotros no te olvidaremos. Que te llevamos con nosotros. Gracias de nuevo a todos los que nos habéis deseado lo mejor estos días. Desde aquí nuestro cariño y especial homenaje a Don Juan de Mata Usero. Eso sí, siendo tan rojo como era a lo mejor el crucifijo que le han puesto le parece demasiado grande…



sábado, 18 de julio de 2015

Un Recuerdo y una Deuda Pendiente



Hacía tiempo que no pasaba por aquí. Mucho tiempo, quizá demasiado, y no lo hago para hablar de cine, series, juegos o cualquiera de nuestras frikadas personales con las que tanto disfrutamos. Esto es algo personal, algo que llevaba dentro desde hace tiempo, una deuda personal, una deuda de honor de esas que se te acumulan y no terminas nunca de pagar. Una deuda familiar y un recuerdo de muchos años. Como casi siempre en esta vida, estas cosas surgen por azar, por pura casualidad. Llevaba mucho tiempo sin escribir nada ajeno al trabajo y un cúmulo de pequeñas circunstancias me han traído a este blog de vuelta y a contaros mi pequeña historia. Por un lado una nueva amistad, una persona de esas que se cruzan por azar en tu camino y te recuerdan cosas que no es que estuviesen olvidadas, es que no sabías ni que un día las pensaste. Así que, si llega a leer esto, millones de gracias por la chispa necesaria. Por otro lado una canción, un instante de música a solas en mi casa que me ha traído muchos, muchos recuerdos.

A la hora de escribir estas líneas que por el momento no tienen demasiado sentido, ha empezado a llover en Madrid, tras varias semanas con una ola de calor tras otra, el tiempo nos da una pequeña tregua y es perfecto el momento para lanzarse a divagar. Continúen conmigo un poco más, sean pacientes. Todo tiene su explicación. Hablaba de la música y una canción porque tiene su peso y su importancia en esta pequeña historia. Quien no me conozca demasiado no sabe que, aunque nacido en Madrid, soy de familia del sur. Mi padre es de un pequeño pueblo muy al sur de Ciudad Real, y mi madre es de Ronda, en Málaga, y aunque me pueden ver escuchando Metallica o AC/DC regularmente, por nombrar sólo dos grupos musicales que me encantan, me han criado con música del sur, sobre todo copla, rumba y sevillanas, y lo guardo como algo muy mío, parte de mi cultura, de lo que soy y quién soy. Sobre todo las sevillanas, porque hay un grupo que a día de hoy sigue encantándome y que escucho regularmente. Sí, puedo pasar de Metallica a las sevillanas sin despeinarme y disfrutando por igual. Y eso andaba haciendo cuando me encontré o reencontré, con esta canción de Ecos del Rocío, una gente a la que admiro profundamente, por su forma de contar historias sencillas, de la calle, a través de la música, de sus canciones, de sus sevillanas. Con honestidad y cercanía hablan de los malos tratos, de la homosexualidad, de los estudiantes, de la anorexia, de los padres, de los hijos, de las drogas, de la inmigración… en esta ocasión se trataba de Señora, y por lo que sea la canción llegó en el momento adecuado.

¿Por qué? Porque un recuerdo, un aroma, un calor de otro tiempo me llegó. La canción es un homenaje a esas mujeres de nuestro pasado que hoy en día son ancianas, que se echaron este país sobre sus espaldas en una de sus épocas más oscuras, sufridas y olvidadas. Los años 40, 50 y parte de los 60 en nuestro país, sobre todo en las zonas rurales. Y de repente me golpeó. La imagen de mi abuela paterna, fallecida hace ya seis años, en la mesa camilla de la cocina, donde todos nos reuníamos en el pueblo. El brasero bajo la mesa en invierno, el olor de la habitación, la ropa negra… y también mi abuela materna, que ya tiene una edad, en la casa de Vallecas, con los bocadillos de atún y los espaguetis que me hacía de niño, con su acento y su ternura… Y se me nubló la mirada, como ahora. La deuda que tenemos con esas mujeres no la podremos pagar nunca. La letra de la canción se te clava a poco que quieras entenderla. Y te araña. Esas mujeres que vivieron la época de los lavaderos, de “argofifas” y escaleras, de rodillas encalladas… Otra vida, otro tiempo, otras reglas en las que no había posibilidad de elegir. Ninguna. La vida te venía dada y la tomabas como llegaba, por los cuernos. Esas mujeres podrían enseñarnos un par de cosas sobre lo que es sufrir y luchar en la vida. Sobre lo que es no ser nada para el mundo y suponerlo todo. Ser el cemento de nuestras vidas, de nuestros padres y madres. Sin la posibilidad de estudiar. Sin la posibilidad de crecer en muchos sentidos. Sin lamentarse y quejarse como muchos hacemos hoy cuando nos vienen mal dadas. Su fuerza, su entrega, su orgullo reflejado en su familia, son motivo más que suficiente para levantarles un monumento en cada pueblo que existe. Y las hemos olvidado…

Recuerdo a mi abuela regañándome por no beberme la leche de cabra en el pueblo. Éramos unos señoritos. Recuerdo mi pueblo, el de mi padre, los olivares de mis abuelos, la huerta, el corral… apenas recuerdo Ronda por desgracia. Pero no se me olvida esa frase “tú que siempre te aviaste con los flecos de un jornal”… Vivían con la mitad de la mitad de lo que muchos tenemos hoy día, familias enteras, en torno a una mesa camilla y un sentimiento de no rendirse bajo ninguna circunstancia. Esas mujeres fueron durante años el cemento de nuestro mundo… ¿0s imagináis qué podrían haber conseguido de tener la posibilidad de estudiar una carrera? ¿De ser científicas, abogadas, economistas…? Que ya lo eran a su manera… Y no tenían nada… “Fue su marido y sus hijos su único capital”. Sentarse a su lado a escuchar las historias de aquella época, muchas de ellas terribles, pero sin perder nunca la sonrisa, es una de esas lecciones que todos debemos tomar. Es curioso porque la canción va dando nombres de mujer y aparecen los de mi abuela y sus cinco hijas (Ana, como mi madre y mi abuela, María, Josefa, Isabel y Mercedes) y el de mi tía, Pilar, la hermana de mi padre que murió cuando yo apenas tenía dos años. El de mi abuela materna, Fulgencia, no aparece porque es de esos nombres de pueblo tan únicos y peculiares que nunca se te olvidan, pero que no aparecen en canciones. 

Su vida no fue la nuestra, esa es nuestra fortuna, pero en muchos sentidos se lo debemos todo a ellas y su abnegación y humildad. A quienes lo daban todo pese a no tener nada. Por eso tenía una deuda que pagar, una enorme que tenemos todos, y de la que yo sólo he dado un  pequeño plazo. Completamente insuficiente, pero infinitamente necesario. Os dejo con el vídeo que hizo para la canción una persona en Youtube con maravillosas fotos de la época, y con una foto de mi abuela en familia, la pasada nochevieja, junto a dos de sus hijas, mi hermano, mi padre y mi abuelo. Va por ustedes, señoras. Millones de gracias. Y disculpen el atrevimiento...



 



jueves, 30 de abril de 2015

Concurso para celebrar los mil seguidores en Twitter. Entradas IMAX Vengadores


Como ya comentė hace unas semanas quiero agradece a los más de mil seguidores que nos hemos reunido ya en Twitter y quiero hacerlo con un pequeño concurso que lanzo hoy hasta el próximo domingo. No puedo agradecerlo a todo el mundo, y lo siento. Pero esta era una forma de hacer algo divertido con algunos de vosotros y aquí os dejo las normas. Gracias de nuevo a todos.

- Sólo podrán participar en el sorteo seguidores de la cuenta @JesusUsero de Twitter, residentes en la Comunidad de Madrid o alrededores que puedan estar a la hora y día señalados en el Cinesa Parquesur de Leganés, mayores de dieciocho años y con ganas de pasar un buen rato en el cine. Ah, y seguidores habituales, no vale seguirla cuenta dos días y luego desaparecer tras el concurso...
- El premio consiste en tres entradas individuales para Los Vengadores La Era de Ultrón en Cinesa Paquesur en IMAX, el día 5 de Mayo, martes, a una sesión por determinar aún. Bajo ningún concepto podrá cambiarse el premio por dinero o por otro premio. El día y la sesión podrían cambiar si encontramos problemas con el horario del organizador, pero no de los participantes. Sipor algún motivo no pudieseis acudir, el premio pasaría a otro participante o quedaría desierto.
- Para participar tenéis que mandarme un tuit a @JesusUsero con el hashtag #ConcursoUsero contando por qué sigues esta cuenta, antes de que acabe el domingo 3 de Mayo. Entre los participantes que cumplan los requisitos elegiré a los tres ganadores. Busco sentido del humor, simpatía y buen rollo. Así que, aquí no hay notario ni sorteo. Daré las entradas a quien crea conveniente.
- Bajo ningún concepto se permitirán insultos o menosprecios al titular de la cuenta o los participantes en el concurso. Se denunciará y bloqueará a quien incumpla las normas. Tampoco está relacionado este concurso con la Revista Acción Cine o cualquiera de sus perfiles en redes sociales. Es una iniciativa personal.
- Los ganadores del concurso se anunciarán el día 4 de Mayo, lunes, y por DM nos pondremos en contacto para establecer la hora exacta de la proyección el día 5 de Mayo, a la que yo también acudiré. Sólo será una sesión y un día.
- La participación en el concurso supone la aceptación de todas las normas y su cumplimiento. Dichas normas podrán ser cambiadas si es necesario o el concurso suspendido de considerarse oportuno.

Así que ya sabéis. Participad. Si hay suerte y demás el martes nos vemos para ver una película y pasar un buen rato. Mil millones de gracias a los 1000 y pico que somos ya. Y a seguir creciendo. Un abrazo.

Jesús Usero

domingo, 11 de julio de 2010

El Día del Sueño

Estamos a pocas horas de que se cumpla el sueño de todos. Yo, que cuento ya con 30 años, llevo albergándolo desde que era sólo un niño con 6 años y me quedaba hasta las tantas de la madrugada viendo al Buitre y compañía jugar en México 86. Es curioso como funciona la memoria porque tengo recuerdos muy vivos de aquel mundial, pero no recuerdo nada de Italia 90. Pero me acuerdo de Dinamarca y los goles de Butragueño. De Bélgica y el penalty de Eloy... El primer sueño roto. también recuerdo USA 94 y a Tassoti y Luis Enrique. Y Francia, Korea y Alemania... Tantos sueños rotos que al final uno cree en maldiciones, males de ojo y zarandajas...
Y aquí estamos. A sólo unas horas. Con todas las maldicione rotas y el sueño al alcance de las manos. Ya da igual que ganen o pierdan. Estamos aquí. A un paso. Con todo por decidirse. Con el alma en un pañuelo. 46 millones de personas que gritarán, sifrirán y vivirán 90 minutos de infarto. Para que luego digan que el fútbol no sirve de nada... Devolver la ilusión a un país que anda últimamente jodido por la caterva de imbéciles que nos gobiernan. El sueño ya está cumplido, en serio. Ahora toca la gloria. El camino de los héroes. Es lo que nos merecemos.

martes, 10 de noviembre de 2009

Nueva serie para incondicionales, Castle


Voy a intentar poner orden en esta casa, que es la mía, y quitar algo de polvo a los muebles y las persianas, que dan asco de no tocarlas en meses. No sé cuánto me permitirá mi talante aguantar el ritmo, pero al menos voy a intentar dar algo de regularidad al blog, que ya va siendo hora. Y para ello vamos a intentar dar salida en él a las locas ideas que se me ocurren y que no tienen cabida en la revista, lo cuál, quiero recordar a todo el mundo, siempre es lo prioritario para mí. Así que siempre que no pueda pasarme por aquí, será porque esté haciendo algo para Acción.

De momento vamos a empezar con una serie que me vuelve loco desde hace casi un año, y que empecé a seguir, como todas, por necesidad laboral. Veréis, hay tres tipos de series. Las que sigo por obligación, porque hay que estar siempre informado de lo que sucede en ellas, aunque no me gusten. Las que sigo de cuando en cuando porque casi nadie las ve y con atender a algunos episodios ya vale (aunque luego haya que hacer acopios de temporadas enteras) y las que sigo por auténtica y genuina devoción, las adoro con locura, y me enfrento a cada episodio como un niño ante una golosina. En este grupo podemos encontrar cosas tan diversas como House, Sobrenatural, The Big Bang Theory, NCIS o la que ahora nos ocupa, Castle.

No voy a negar que la presencia de Nathan Fillion en el reparto como protagonista, me hizo entrar en la serie con muchas ganas. Por Dios, es el capitán Mal Reynolds, cómo no voy a concederle una hora semanal. Luego uno entra en el juego, en la historia de Castle, ese escritor de mucho éxito empeñado en ayudar a resolver crímenes con la excusa de tomarlos de base para su siguiente título. Y luego está Stana Katic, su compañera e interés romántico de la policía de Nueva York. Y tras ver los primeros 15minutos de serie, uno sabe que la cosa promete. Simple y llanamente porque hay química, porque existe ese rollito a lo "Luz de Luna" que tantas series ahn intentado explotar y que tan pocas han conseguido exprimir. Y ésta lo hace. La química entre Fillion y Katic es excelente, se puede casi palpar, y es lo que hace que los capítulos pasen ante nosotros a la velocidad del rayo. Pese a tratarse de una serie de crímenes todo está salpicado por un sentido del humor brutal, entre infantil (algo para lo que Fillion es único, como pudimos ver en Serenity) y socarrón, que también le pega mucho al actor. Una mezcla de referencias frikis a la cultura popular y persoanjes caóticos y lunñaticos, que dan un aire de surrealismo al conjunto que sirve para tragar con la premisa inicial, simple excusa para desarrollar lo que relamente importa, que son las relaciones entre personajes. Ya sea la nunca consumada historia de amor entre los dos protagonistas, la relación entre Castle y su hija, extremadamente madura para su edad (más que su padre), su alocada madre, los detectives que les acompañan (un duo que parece Chispa y Muelle en sus mejores años) o el capitán de policía, más interesado en contentar al alcalde y las relaciones públicas, que en resolver los casos o dejar trabajar a sus detectives con normalidad. Todo rezuma locura, un aire de lunatismo, como antes os decía, y un sanísimo sentido del humor que nos permite no tomarnos demasiado en serio los casos que surgen, y que a veces rozan lo macabro. Eso por no contar las partidas de poker con otros escritores famosos (y reales) que éste monta en su casa...

Pongamos un ejemplo práctico. Episodio especial dedicado a Halloween. Pirmera imagen. Natha Fillion se calza su disfraz de Halloween... que es ir vestido de Mal Reynolds, su personaje en Firefly y Serenity. incluyendo la pistola y los juegos con la misma. Nada más salir de su habitación, su hija le pregunta que qué disfraz se supone que es, "Cowboy del espacio". "No hay vacas en el espacio... además ese disfraz lo usaste hace como ... 5 años", la época en la que Firefly se emitía... la respuesta de Fillion, totalmente serio "Pero em encanta". A cualquier seguidor televisivo, simplemente esa escena tiene que convencerle. Pero durante el episodio completo hacen referencias a Buffy, a Frank Miller y sus etapas como artista, a Max Schreck, a Edgar Allan Poe (la hija de castle está leyendo El Pozo y El Péndulo "es el Saw original", Castle acaba disfrazado de Poe, cuervo incluido). Todo ello es simplemente una muestra del ingenio que reina en una serie que es única, en muchos sentidos, pese a parecerse a muchas otras que vinieron antes que ella. Como siempre, todo depende de cómo se cuente y de quién lo cuente. Apenas lleva dos temporadas, así que, en este caso, esperemos que nos lo sigan contando por muchos años. Y que llegue ya a España...

Os dejo el video del retorno del Capitán Mal Reynolds, aunque sólo haya sido durante medio minuto.

jueves, 18 de junio de 2009

Han pasado ya unos años... Buffy, la épica de la cordura

Sé que con este blog algún amigo y conocido mío potará al leer el título y luego dejará de leer. Lo siento por ellos, que se lo pierden. Buffy es, ha sido y será una obra maestra de la pequeña pantalla hasta el final y con un par. No porque lo diga yo sino porque para ello se le dedican hasta estudios universitarios debido al complejo análisis de personajes y cómo evolucionan los mismos en la serie de televisión. Quiero decir, si gente de Oxford y Harvard le dedican seminarios y tesis doctorales, algo tendrá el invento. Además de ser, para la mayoría de expertos en televisión, la mejor serie de corte juvenil jamás producida y una de las revelaciones de los 90. A quien no le guste, lo entiendo. En serio. Y lo respeto. Gustos y colores. Pero es una serie cojonuda.
¿Por qué? Pues porque Buffy no habla de una chica que caza monstruos y vampiros, sino de lo que supone crecer en el mundo, ser joven y recibir los primeros palos de la vida. Buffy es una serie tremendamente amarga y trágica que habla de la soledad, la pérdida, el mundo alienante que nos ocupa, y de la gente que se atrinchera a nuestro lado y nos ayuda a sobrevivir día a día. Buffy habla de la guerra que supone hacerse adulto. De nuestros miedos y de nuestras miserias. En lenguaje de metáfora, sin concesiones, sin mucha noñería, con seriedad y respeto por los personajes y por los espectadores, que a nada que sean un poco avispados, se darán cuenta del juego y entenderán lo que quieren decirles.
Joss Whedon, su creador, es una máquina de hacer este tipo de cosas y no ha dudado en demostrarlo con otras joyas como Angel, Firefly, Serenity, los cómcis y ahora Dollhouse.Whedon es un extraordinario guionista que supo ponerse en la piel de sus personajes y darles unas voces únicas y diferentes. Y maravillosas. Y se reservó un papel para él. No cómo actor, sino su personalidad como ser humano, incluso su trabajo como guionista, lo que dejó perfectamente claro en la última temporada con diálogos como éste:

XANDER
Nunca sabrán lo duro que es no ser el elegido, Dawnie. Vivir tan cerca de los focos y nunca estar bajo su luz. Pero yo lo sé. Veo más de lo que nadie se imagina porque nadie se fija en mí. Te vi la otra noche. No eres especial. Eres extraordinaria.

DAWN
Quizá ese es tu poder

XANDER
¿Cuál?

DAWN
Ver. Saber.

XANDER
Quizás.


La perfecta definición del trabajo de guionista. Es el que observa, el que sabe más que nadie o debería, pero al mismo tiempo es en el que nadie repara, nadie se percata de él. No está bajo el foco de la fama y el poder como los directores y los actores. Excepto en televisión, claro, donde el guionista es el dueño y señor y de donde surgen los pesos pesados de la industria, como Whedon, Abrams, Sorkin, Ryan, Murphy, Zuiker... Es por esa brillantez y sencillez por la que Buffy es lo que es. No ha necesitado nunca de grandes aspavientos, sólo de grandes guiones, como el de Silencio (Hush) en la cuarta temporada, o El Cuerpo (The Body), probablemente la más honesta y adulta reflexión sobre la pérdida de un ser querido que se ha podido ver en televisión en mucho tiempo: porque en lugar de enseñarnos el funeral, la gente de negro, la tumba y esas cosas con mucha música cursi de fondo, Whedon se dedica a hablarnos del dolor que se siente justo tras conocer la noticia, cuando uno no entiende, no sabe, no alcanza a comprender. Todo es extraño y borroso y lleno de "¿y si...?". Los paramédicos, la morgue, el doctor, la gente que te quiere... Y todo ello sin una sola gota de música.
Son dos ejemplos, hay miles. La épica de las batallas por ejemplo. Y para demostrarlo y despedir el post, os dejo esta última batalla con la que se cerraba la serie y a la que puso música Robert Duncan. Con ecos que van desde El Señor de los Anillos a Gladiator, pura épica en una batalla final memorable. Algo que no se ve muy a menudo ni en televisión ni en cine, y que cuando se encuentra hay que atesorarlo. Sobre todo porque te hace disfrutar y no te insulta a la cara. Es lógico, coherente, cuerdo. Sin estridencias. Magnífico. Cuánto bien hacen al mundo audiovisual guionistas como Whedon.
Si alguien pregunta, me he ido a ver un par de episodios de Buffy.

jueves, 4 de junio de 2009

Ración Doble... de mantita de vara de avellano (2)

El otro día me quedaba colgado al hilo de esa "obra maestra" (por favor, con todo el sarcasmo y las comillas del mundo), que fue Sangre de Mayo. Y Garci y todos los que rodearon aquel invento que hoy, Doña Espe, defiende como loca asegurando que era muy bonita y que le había apasionado y refleja a la perfección lo sucedido en aquella fecha. Y una mierda. ¿Por qué? Porque es más que probable que la presidenta de la Comunidad no tenga ni puta idea de lo que sucedió realmente el 2 de Mayo de 1808. Y es una puta vergüenza que esta gente sea la que nos gobierne.

Pero claro, miras al otro lado del charco, a la oposición, y lo que ves da tanto miedo o más, y decides que a lo mejor lo que debes hacer es irte a vivir al monte en plan ermitaño y olvidarte de esta mierda, o colgar por los huevos a todos los ladrones, hijos de puta, robaperas, lameculos y tontos del haba que hay en el Gobierno de la Comunidad y del Estado. Aquello de la turba popular, una sana costumbre que parece ser se ha perdido en estos tiempos que corren. Y que me devuelve al 2 de Mayo.

Que nadie se confunda y entienda lo que no es. No me siento patriota. No voy a defender a España a capa y espada. Creo que nacer español es más una tragedia que una alegría. Creo que siempre hemos sido un pueblo desamaparado y traicionero muchas veces, amigo de los rumores y de la falta de cultura, compañeros en los linchamientos y poco solidarios con el prójimo. Al menos eso me hace parecer la historia de España. pero no voy a negar que soy español. Que es donde he nacido. Es mi herencia, mi cultura, mi historia, y debo conocerla de la mejor manera posible. ¿Por qué? Porque sólo conociendo nuestro pasado podemos evitar repetir errores. Y también podremos enterrar fantasmas.

El 2 de Mayo es un acto heroico, único y trágico. Y no sólo por las muertes que hubo. Sino porque los españoles en vez de apuñalar franceses teníamos que habernos dedicado a quemar y ajusticiar nobles, reyes y señoritos. Cuanto hubiésemos avanzado en el mundo si aquel pueblo en plena revolución hubiese colgado de un pino al hijoputa de Fernando VII. Los españoles somos y siempre hemos sido un pueblo desgraciado que, viendo a su clase dirigente, nunca debió ser potencia mundial y nunca volverá a serlo. Y para eso es necesario entender y conocer el 2 de Mayo. Con sus pequeñas historias y sus grandes héroes. Pero nos hemos dedicado a destripar la historia de este país de una forma tan triste que ya nadie es capaz de recordar esas cosas. Hoy los niños no aprenden que los leones del Congreso de los diputados se llaman Daoiz y Velarde por los dos héroes que (como los 300 de Leónidas pero en españoles contra los gabachos. y sin una película digna que los represente) se levantaron en armas en el Parque de Monteleón y defendieron una idea, un sueño, una tragedia, hasta las últimas consecuencias. Fue probablemente un acto estúpido, pero es un hecho que se necesita para entender lo sucedido en España en los siglos siguientes. Para comprender que somos la suma de muchos, de pueblos, de gentes, de culturas, desde hace más de 2000 años, y que tenemos más cosas en común que cosas que nos diferencian. Porque el 2 de mayo sólo es un eco de Trafalgar, reflejado posteriormente en la guerra de Cuba, que viene a recordarnos a la Armada Invencible, sin los cuales nunca podremos comprender la dictadura de Primo de Rivera, la segunda república, la guerra civil, al cabrón de Franco y a los peleles que nos gobiernan hoy en día. Pero claro, sembrar nacionalismos, reinventar la historia, adueñarse de banderas y mil patrañas más, es más fácil que reconocer que aquí hemos muerto todos bajo las mismas guerras y por las mismas causas.

Jamás entendí que la gente criticase, por cambiar de tercio, Alatriste sin entender, más allá del entretenimiento de una película excelentemente rodada, el trasfondo histórico y de repetición de los hechos en los que nos encontramos cuatro siglos después. Ver al Conde Duque de Olivares obsesionado con Flandes mientras su país se rompe, atacado por traidores y "amigos", me hace recordar que aquellos polvos trajeron estos lodos. Que esta ingrata tierra tiende a repetir desgracias y a encumbrar a mierdecillas y que cada vez que alguno destaca un poco y asoma la cabeza por encima del resto, tendemos a cortársela. Siempre recordaré los versos de Machado diciendo aquello de:

Hay un español que quiere
vivir, y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Todo ha sido siempre y será la misma mierda. Unos parecen deseosos de ocultarla y otros de convertirla en una odisea romántica (leáse PSOE y PP respectivamente según les conviene). El 2 de Mayo siempre me recordará que en esta, mi ciudad, tenemos la costumbre de regar de cuando en cuando las calles con sangre, (como decía una canción de rap, si cuando piso Madrid mis pies parecen rojos). 2 de Mayo, Guerra Civil, 11 de Marzo. Negarnos a conocer sus motivos, su existencia y sus consecuencias es un crimen tan grande como convertirlo todo en una feria de amoríos, pícaros y tunantes, como han intentado hacer Garci y sus compadres. Aquí ya no se salva nadie, todos son (somos) igual de culpables y de cabrones, y todos imponen su fascismo de una forma u otra. Y mientras, la gente crece adocenada y carente de estímulos para conocer de dónde cojones venimos. Antes decíamos que éramos un pueblo analfabeto y sin cultura. Ahora creemos que no lo somos, porque sabemos leer y escribir, vamos a la escuela y a la universidad. Pero sigue siendo mentira. Seguimos sin conocernos (o negándonos) a nosotros mismos, porque es más interesante leer el Hola, entrar en trifulcas por gilipolleces o ver Fama, a rabar. Así es imposible romper el ciclo. Así es imposible dejar de estar jodido por los mismos cabrones, mamarrachos e hijos de la gran puta.

No es todo lo que quería decir, pero supongo que alguno me irá entendiendo. Otros entenderán lo que les salga de los huevos, o nada, quizá. Yo, de momento, voy servido. Antes de las elecciones daré un repaso a los debates de subnormales que ha emitido TVE. De momento ojo a la foto del cartel publicitario que em encontré el otro día en Príncipe Pío, perfectamente tuneado para la ocasión por alguien bastante cuerdo. Va a ir a votarles la madre que los parió a ambos. Y al resto.

viernes, 22 de mayo de 2009

Ración Doble... de mantita de vara de avellano (1)

Venga, que me encuentro en forma hoy. Que no se diga. Y comoi sé que no me va a dar tiempo a escribir todo lo que quiero contar en este pequeño post, me pongo manos a la obra y lo dejo en dos partes, a ver si mañana me animo y termino esta gracil historia.
Resulta que de un tiempo a esta parte me he aficionado a un par de cosas. Una de ellas es leer libros sobre el 2 de Mayo de 1808 y recabar información sobre el trasunto, más que nada porque creo que es uno de los mejores y más ilustrativos ejemplos de lo que supone haber nacido en esta triste y amarga tierra llamada España. Prodigio de heroismo frustrado y amargo, muestra del carácter indómito y rebelde que nos hizo famosos... Qué lástima que aquella mañana no levantásemos navajas y trabucos hacia el otro lado, y en vez de acuchillar franceses hubiésemos empezado por acabar con tantísimo hijo de su santa madre que había en el poder en España. Empezando por haberle mandado un delicioso recado a su santísima majestad Fernando VII allí en Bayona, en forma de turbita fien formada para sodomizar hijos de puta, que es lo que aquel rey y buen señor era.
Pero voy a dejar las divagaciones sobre reyes, españoles y patrias (o salvapatrias) para la segunda parte. Ahora voy a centrarme en uno de los libros que me estoy leyendo en estos momentos y que me ha cabreado más que a una mona. No por el libro en sí, que es más que decente, sino por sus ramificaciones recientes. Mer explico. Estoy terminando de leer los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, en concreto los que abarcan la Conjura de El Escorial, el 19 de MArzo y el 2 de Mayo. Sí, tenía que haberlos leído hace tiempo. Lo sé. Pero también creo saber de buena tinta que varios pasajes de los episodios de Galdós son algo... coñazo, por decirlo sin remilgos. Vamos, que puede aburrir a las ovejas si te despistas. Aún así Galdós sigue siendo un grande de nuestra literatura y es imprescindible leerlo para entender en cierta medida los sucesos acaecidos en España en el siglo XIX. Pero claro, según uno avanza la lectura recuerda que hace unos meses vio en cines Sangre de Mayo, esa "Supreproducción" que pagamos todos los madrileños y que gracias a la tita Espe, dirigió ni más ni menos que otro que nunca ha aburrido a nadie, y que podría hacer ciclos con sus películas añejas y con olor a moho en cine de barrio. Me refiero a ese crack (que buen chiste) Jose LUis "como molo que tengo un Óscar" Garci. Y me emepcé a cagar en la puta de oros yo solito. Porque jamás me encontré mayor ruindad profesional que mangar del erario público una "jartá" de millones para hacer semejante mandanga de película que, además, poco o nada tiene que ver con el 2 de Mayo. Porque Garci se dedica a exprimir a Galdós hasta la muerte y dejar secos los Episodios Nacionales en plan opereta de barrio, tipo "Amar en tiempos del Cola Cao".
Recuerdo haberme pasado dos horas en una sala de cine pensando "ahora viene lo bueno, venga, que ya llegamos..." para que Graci me cuente los amoríos de Gabriel e Inés. los personajes centrales de la obra de Galdós y que a mí, cuando se trata de homenajear un momento de la historia de este extraño país, me la suda muy mucho. El 2 de Mayo duró en pantalla 3 minutos. Y posiblemente los tres peores de la película. Mal rodados, mal planificados y mal montados. Más que una batalla épica, parecía una escaramuza entre dos peñas de borrachos.
COn lo fácil que era coger el libro de Pérez reverte, Un día de Cólera, y fusilarlo de pe a pá narrando el día desde que amanece hasta los fusilamientos. Coño, que lo más importante de aquel día, lo que más miga tenía (la carga en la Puerta del Sol, la ausencia del ejército español, la defensa del Parque de Monteleón... sobre todo esto último) se lo pasa por el forro como si jamás hubiese sucedido, todo ello para contarme como la pobre Inés está encerrada en casa de su malvado tío que quiere desposarla y como Gabriel la rescata... !Pero qué cojones tiene eso que ver con la puta Sangre de Mayo! ¿Y con la historia de aquellos sucesos?!!!
Me cago en los directores de "culto" y en su mala sombra. Me cago en la puta película y en los putos consejeros de cultura que no hicieron nada por impedir que tamaño fracaso artístico y de público saliese en la gran pantalla. Me cago en Espe por darle dinero a este tío moñas de Garci y en todos aquellos que apoyaron una mierda de película como un puto piano que ni habla de lo que tiene que hablar ni entretiene ni nada de nada. Y encima la he pagado yo. Como el puto documental del Da Vinci de los huevos del que hace tiempo os hablaba. Iros todos a mamar, coño.
Si Dios quiere y el tiempo lo permite, mañana hablaré del 2 de Mayo, y de la importancia capital para entender la historia general de España (si es que alguien se acuerda de qué cojones es eso).